Después de mucho tiempo (4 años!) por fin he podido pintar el cuadro y montar la bicicleta.
Estado inicial de la bicicletaA principios de este año aproveché para barnizar el cuadro. Cuando lo limpié al desmontarla le di una imprimación con convertidor de óxido, porque estaba totalmente oxidado de pasar decenios arrinconado, y lo lijé hasta dejarlo en metal crudo, no obstante siempre quedan picaduras de óxido en el metal, surcos que se crean cuando avanza la corrosión, y debía darle una protección, si no tarde o temprano esas picaduras progresarían de nuevo.
Tras cuatro años en la planta baja empezaba a oxidarse de nuevo donde el convertidor de óxido no había actuado (al metal puro apenas le afecta el producto), y le di una segunda mano. Unos meses más tarde había adquirido una tonalidad similar al corten con trazas de puntos y manchas negras que le daba una curiosa pátina, parecía madera. Decidí que en lugar de pintarlo lo lacaría con un barniz que tuviera un ligero tono caramelo, que le diera profundidad al acabado, como en los coches metalizados. Elegí un barniz caoba, y el resultado no podía ser mejor. Le di varias capas con lijado intermedio para alisar la pintura y evitar la piel de naranja que suele hacerse con el aerógrafo, y finalmente un pulido del barniz para dejarlo suave y brillante.
Pulido de la pintura
El siguiente paso fue montar el eje del pedalier. Todas las piezas originales las niquelé en su día y después de tanto tiempo estaban perfectas, sin rastro de óxido, sólo tuve que poner rodamientos nuevos y grasa. Una de las cosas que más me frenó entonces era la tapa del lado del plato que cerraba el conjunto. Era un aro roscado con una chapa punteada con soldadura. Cuando desmonté la bici creía que era una tapa que se había roto en el borde por corrosión, después de limpiarla me fijé en que estaba soldada por puntos y se habían soltado varios de ellos. Como no podía soldar las piezas por puntos ni soldar con latón (porque no tengo el equipo necesario), esa pieza se quedó en un bote de cristal empapada con aceite todo ese tiempo.
No podía soldarla tampoco con electrodo, porque al ser una chapa de menos de 1mm a la mínima que tocara el hierro el arco iba a hacer un agujero y posiblemente dañar el aro roscado, tenía que repensar cómo arreglar esa tapa. Hace dos años compré un nuevo equipo de soldadura porque el que tenía empezaba a fallar (que tuve dos años procrastinando en su caja sin estrenar), que me permitía soldar tanto con electrodo como con hilo, y entonces hice varias pruebas con chapas y pletinas finas, controlando el amperaje y haciendo breves toques de soldadura por fin me atreví a arreglar la tapa. El hilo genera un arco más pequeño y sin escorias, era cirugía precisa, aproveché para poner más puntos en el perímetro. Por fin tuve la pieza arreglada y podía niquelarla como el resto.
Después del eje del pedalier le tocaba el turno a los pedales. Igualmente opté por poner nuevos rodamientos, el montaje no era complicado, pero no tenía las tapas de los bujes para sellar los rodamientos. Estos van roscados, y por desgracia no encontré ninguna web donde obtener unos parecidos, así que opté por coger los de la Orbea que restauré anteriormente. El problema es que estos iban a presión y eran ligeramente más estrechos que la rosca de los pedales...solución, calentar con el soplete las tapas para dilatarlas lo suficiente y a continuación colocarlas en su sitio. Más fácil decirlo que hacerlo. Si recalentaba excesivamente la pieza las ennegrecía porque estaban galvanizadas, si no calentaba lo suficiente la pieza no encajaba correctamente, si las golpeaba se deformaban, tenían que entrar limpiamente. La primera fue fácil, la siguiente se resistió un poco más, se quedó encajada y luego no salía, al recalentar de nuevo la tapa empezó a quemarse la grasa que ya había puesto en los rodamientos, otra vez a desmontar y engrasar...a la segunda un poco chamuscada encajó perfectamente. Puse un trapo mojado para que se enfriara rápido y no se quemara de nuevo la grasa, luego froté un poco la tapa con una esponja de lana de acero.
Al manillar también tuve que darle otra mano de convertidor de óxido. Al sacarlo de la caja donde lo tenía guardado cayó de su interior una arenilla de óxido, y en previsión de que se corroyera el tubo por dentro hice una pequeña gamuza atada a un hilo que empapé con convertidor de óxido para proteger todo el interior, haciéndolo pasar de un extremo al otro...igualmente más fácil pensarlo que hacerlo. A mitad del tubo debía haber algo obstruyéndolo, posiblemente algún trozo de clavo del tubo recrecido en el centro (donde se une a la potencia), tuve que poner tuercas al hilo de varios tamaños para poder atravesar todo el tubo.
El exterior ya lo había niquelado en su día, más o menos, porque al ser una pieza más grande tuve que hacerlo por fases, porque no tenía suficiente líquido para sumergirlo por completo, así que parte de los cuernos quedaron a medias, y les di una mano también con convertidor de óxido. Por suerte esas zonas las cubría la cinta y no se notaba.
Compré un timbre nuevo, pero como el acabado que tenía era cromado y estéticamente no pegaba con el conjunto decidí tunearlo. Puse la tapa en el portabrocas del taladro y le lijé el cromado hasta llegar al cobreado, quedó un patrón cepillado de aros concéntricos muy elegante, del estilo de las piezas de relojería, y con el niquelado el acabado tenía un tono ligeramente dorado como el champagne. En la horquilla hice una réplica de los emblemas de la marca, un trébol, que se habían perdido, para ello empleé monedas de 1 céntimo, que encajaban perfectamente en el hueco.Otro de los temas que me estaba rondando la cabeza era como sujetar el cable del freno trasero. Inicialmente compré las típicas arandelas que se atornillan al cuadro, pero la estética y los tornillos no me acababan de convencer. Finalmente tomé la determinación de hacer unos pasatubos soldados al cuadro, aunque ya lo tenía todo lacado me arriesgué y protegí bien toda la pintura con cartón, que mojé previamente antes de soldar para evitar que se recalentara el cuadro y se quemara el barniz. Opté por colocar las sujeciones por la parte inferior del tubo, menos molesto que arriba. Por suerte no se quemó la pintura, soldando con hilo en pequeños toques pude salvar el barniz.
Y así pasaron otros cinco o seis meses. Tras el verano y con un poco más de tiempo libre aproveché para darle el último empujón.
Próximamente Día de la bici en Foios.








































































