Este modelo está completo, y tan sólo tenía leves defectos en la pintura y oxidación en numerosas piezas, que se han reparado y restaurado. Mecánicamente sólo necesitaba disolver antiguos aceites, volver a lubricar y proteger las piezas de acero pavonadas, y recuperar la movilidad de ejes piezas oxidadas. Afortunadamente se ha podido recuperar la funcionalidad al 100%, e incluso la cinta, tras una impregnación con aceite de vaselina, se puede seguir utilizando.
El modelo KMM presenta algunas características mejoradas de las máquinas de escribir convencionales como, como el “magic margin” o ajuste automático de márgenes derecho e izquierdo, con dos palancas a ambos lados del carro que permiten ajustar automáticamente la posición en el papel con sólo mover el carro a la posición deseada y accionar dichas palancas, tabuladores para columnas, simple, doble y triple espacio, color negro rojo y blanco para papel encerado de multicopista.
El primer paso ha sido limpiar con el compresor de aire toda la máquina para eliminar el polvo acumulado. Los paneles superior, frontal, laterales y el rodillo de arrastre del papel se han retirado para facilitar al máximo la limpieza y lubricación de la máquina. En general las máquinas de escribir apenas requieren aceite, pues la velocidad y movimiento de las palancas y mecanismos es relativamente lenta, no siendo necesario lubricar los componentes, no obstante al emplearse en algunas piezas acero pavonado sí se requiere dar una fina capa de protección para que no se oxiden. En la parte superior del carro la mayoría de piezas estaban galvanizadas o cromadas, normalmente los cromados suelen ser bastante resistentes al roce y a la corrosión, pero en este caso esta máquina ha debido tener mucha batalla, porque muchas de estas piezas estaban oxidadas y se han tenido que volver a niquelar.
Para desatascar los tipos se ha rociado varias veces el bloque de la cesta con desengrasante, aflojatodo y contact cleaner para limpiar las articulaciones de las levas de los tipos, así como desplazar el eje curvo que los cose arriba y abajo para eliminar posibles restos de óxido. Finalmente se ha aplicado una mezla de aflojatodo y aceite de máquina de coser para lubricar y proteger del óxido las levas. El óxido de las levas se ha eliminado con un cepillo de púas de latón y aceite de máquina. Se elimina el aceite sucio con un trapo y se deja una fina de protección con aceite impregnado en un trapo.
Para aflojar los tornillos planos he tenido que afilar varias puntas de destornillador para ajustar al máximo la holgura de las ranuras de los tornillos. Esta máquina ya se ha reparado en anteriores ocasiones (la última etiqueta data de 1996) y se nota el desgaste en los tornillos, si no se emplea el destornillador adecuado se corre el riesgo de mellar aún más las ranuras y hacer que el tornillo quede inservible. En otros casos con máquinas similares, me ha pasado que se ha roto uno de los tornillos pavonados por estar agarrotado por el óxido, por eso en este caso me he limitado a desmontar lo justo y necesario, y no arriesgarme a romper piezas, controlando la fuerza con la que destornillaba.
La pintura negra tiene un acabado especial denominado “wrinkle” (arrugado), que le da un aspecto mate, pero es bastante laborioso de limpiar. Hay que aplicar varias veces líquido limpiacristales (o cualquier limpiador que contenga amoniaco) para disolver toda la nicotina y suciedad incrustada que afeaba el acabado de la máquina, con cuidado de no aplicar líquido sobre las calcomanías. El mejor resultado se obtiene con trapos de microfibra, que absorbe mejor la suciedad y no deja pelusas.
Los cromados antiguos en buen estado se han vuelto a pulir con disco de felpa y pasta de pulir plásticos de 3m. En las otras piezas cromadas que estaban oxidadas se ha lijado el óxido con disco de dremel de púas de metal y se ha pulido luego con el disco de felpa antes de proceder al niquelado.
Al interior de la máquina hay varias zonas recubiertas por tela de felpa para amortiguar el sonido metálico al teclear y que escribir a máquina no sea una tortura auditiva. Todas, excepto un panel, las he tenido que volver a forrar, porque la mayoría se habían desprendido o estaban deterioradas.
Y tras todo el proceso de limpieza y pruebas...el montaje final y la máquina acabada.
Sea notorio y manifiesto, y quede constancia en esta página web (en adelante “el blog”), que Mari Carmen y Bosco tienen la custodia compartida de esta máquina de escribir Royal KMM 11 de la siguiente manera:
Mari Carmen tiene la propiedad absoluta de la máquina, para su propio uso y disfrute, siempre que así la conservase y cuidase convenientemente, y si por abuso o descuido la máquina resultase perjudicada, así le sea entregada de nuevo a Bosco para que la acondicione nuevamente.
Bosco, como restaurador y mecánico que la ha dejado en perfectas condiciones, podrá solicitar usarla a voluntad, fuera cual fuese su motivo, sin contrapartida alguna. Tiene autorización para publicar en su blog todo lo relativo a esta máquina y las hojas impresas que con ella se hicieran, y a lucrarse, si se diera el caso, con dichas circunstancias.
En Eslida, a 5 de abril de 2026
La historia comienza por la afición que ambos tenemos por las cosas antiguas, en mi caso máquinas antiguas de cualquier tipo, a ser posible que no superen los 15kg, y este fue un pack que consiguió Mari Carmen de segunda mano. El trato, además de lo expuesto anteriormente, incluía como regalo una antigua radio francesa Teleson (Constructions Radio Electriques TENOR LUXE, París), de la que posiblemente publique otra entrada dentro de unos meses.









































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