Aunque digan que el plástico puede durar hasta 400 años, la realidad es que rara vez las cosas de plástico nos duran más de diez años sin romperse. Aunque la naturaleza de los plásticos es muy variada en composición, en general casi todos los que se emplean en juguetes y artículos del hogar son de ABS, formados mediante termoinyección, y tienen un componente elastómero (butadieno) que con el tiempo y la exposición a los rayos UV pierde propiedades y se vuelve frágil y quebradizo.
En este caso se han arreglado varios elementos de plástico que se han roto debido a un golpe o a un gran esfuerzo de flexión o tracción. Pegar un plástico con adhesivo, si no está sometido a grandes esfuerzos, no es problema, pero darle la suficiente rigidez y resistencia a la nueva unión en zonas muy solicitadas requiere un refuerzo adicional.
En estos casos hay dos opciones: una reforzar con resina epoxy o superglue y fibra de vidrio, y la otra poner una plancha de metal (chapa de acero o aluminio) y reforzar con remaches. En el primer caso las uniones son relativamente resistentes, pero cuando han de soportar esfuerzos lo mejor es poner remaches. Obviamente la estética no se considera en este caso, sólo la funcionalidad.
Fibra de vidiro y adhesivos.
Carcasa impresora.
Este es un ejemplo de cómo intentando arreglar algo las cosas van a peor, y no por torpeza (o igual sí...) sino por deterioro del material. La impresora es una multifunción láser que ya tiene sus años, pero que ha funcionado y sigue funcionando bastante bien con un uso casi a diario, y siendo de HP, de cuando todavía hacía cosas que duraban...había que arreglarla, además me admite tóner no compatible sin problemas ( por lo menos hasta ahora). El caso es que por un golpe accidental se rompió un soporte de las hojas de la parte del escáner, y para reparar dicha pieza hay que desmontar el frontal.





